José Joaquín Fernández de Lizardi, bajo el pseudónimo de “El Periquillo”, ofreció al público novohispano una de las primeras novelas modernas en lengua española: El Perico Sarniento. Publicada entre 1816 y 1831, la obra se convirtió en un espejo crítico de la sociedad colonial mexicana, poniendo al descubierto los hábitos, valores y estructuras que mantenían a la población atrapada en una lógica de opresión y atraso. A través de la figura de Pedro Sarmiento (el “Periquillo”), Lizardi despliega una serie de episodios que revelan la hipocresía, la corrupción y la inercia de la élite criolla, al mismo tiempo que denuncia la influencia de las costumbres impuestas por la metrópolis española.
Contexto histórico y literario
Para entender la profundidad de la crítica de Lizardi, es necesario situar la obra dentro de dos marcos fundamentales:
- El declive del Antiguo Régimen: A principios del siglo XIX, la Corona española mostraba signos de debilidad, y la invasión napoleónica de 1808 abrió la puerta a movimientos independentistas en América.
- El surgimiento del periodismo y la novela picaresca: Lizardi, periodista de profesión, tomó la tradición de la picaresca española (como La vida de Lazarillo de Tormes) y la adaptó a la realidad mexicana, creando una obra que combina humor, moralismo y denuncia social.
Características estructurales de la obra
“El Perico Sarniento” se compone de una serie de episodios sueltos que, aunque narrados de forma lineal, funcionan como viñetas independientes. Cada capítulo presenta una costumbre o práctica colonial que Lizardi critica, a menudo con ironía mordaz.
Uso de la sátira y el humor
El autor utiliza el sarcasmo para desarmar la pretensión de las élites y para revelar la incongruencia entre la moral proclamada y la conducta real.
El personaje como vehículo de crítica
Pedro Sarmiento es un joven ingenuo que, al intentar “salvarse” de la pereza y el vicio, recurre a la educación formal y a los libros, pero termina repitiendo los mismos patrones de corrupción que observa a su alrededor. Su evolución simboliza la imposibilidad de escapar del entorno colonial sin una transformación profunda.
Principales costumbres coloniales atacadas
Entre los numerosos vicios y tradiciones que Lizardi señala, destacan los siguientes:
- El nepotismo y la venta de cargos: Lizardi muestra cómo los puestos oficiales se compran y se regalan a familiares, lo que genera una administración ineficiente y corrupta.
- Los abusos eclesiásticos: La Iglesia, con su poder económico y moral, se presenta como una entidad que explota a los fieles mediante diezmos exagerados y la imposición de doctrinas rígidas.
- El consumo ostentoso: La moda de los criollos de imitar los estilos peninsulares (ropa, mobiliario, lenguaje) se retrata como una forma de alienación y pérdida de identidad.
- La educación elitista: La enseñanza se restringe a los hijos de la nobleza y se basa en contenidos que refuerzan el statu quo, mientras que la población popular queda excluida.
- La superstición y la medicina empírica: Lizardi critica la combinación de remedios caseros sin base científica y la fe ciega en curanderos que perpetúan la ignorancia.
La crítica a la moralidad hipócrita
Uno de los ejes centrales de la novela es la denuncia de la doble moral que prevalecía entre los criollos y los funcionarios coloniales. Lizardi pone en relieve la diferencia entre la apariencia de virtud y la práctica real de la corrupción.
- Los personajes que se presentan como “caballeros” frecuentemente participan en robos, fraudes y adulterios.
- El discurso religioso se emplea como justificación para la opresión, mientras que los propios clérigos son mostrados como avaros y corruptos.
- El uso del lenguaje pomposo y el afán de imitar el castellano peninsular ocultan la falta de valores auténticos.
Ejemplos ilustrativos
En el capítulo “Del juicio de los criollos”, Lizardi describe una audiencia donde se juzga a un comerciante acusado de contrabando. Los jueces, todos pertenecientes a la misma familia, dictan una sentencia que favorece al acusado por razones de amistad, demostrando la falta de independencia judicial.
Impacto y relevancia contemporánea
La obra de Lizardi no solo sirvió como crítica social en su tiempo, sino que sigue siendo una referencia para entender los orígenes de muchos problemas estructurales en México.
Legado en la literatura mexicana
- Influyó en autores como José María de Pereda y, posteriormente, en la novela del “realismo mágico” que cuestiona la realidad cotidiana.
- Estableció el modelo del “novelista crítico”, que usa la ficción como herramienta de reflexión política.
- Contribuyó a la consolidación de una tradición de sátira social que se mantiene viva en la prensa y la literatura contemporánea.
Paralelismos con problemáticas actuales
Muchos de los temas abordados por Lizardi siguen resonando en la actualidad:
- Corrupción institucional: La venta de cargos y la impunidad siguen presentes en diversos niveles de gobierno.
- Desigualdad educativa: El acceso desigual a la educación de calidad continúa reproduciendo brechas sociales.
- Hipocresía moral en figuras públicas que predican valores mientras practican actos contrarios a los mismos.
- Influencias externas que moldean la cultura y la política, recordando la imitación de modelos extranjeros en la época colonial.
Conclusión
“El Perico Sarniento” es mucho más que una novela picaresca; es una obra de crítica social que desmantela las costumbres coloniales y expone las contradicciones de una sociedad atrapada entre la tradición española y la urgencia de un nuevo orden. La precisión con la que Lizardi describe la hipocresía, la corrupción y la superficialidad de la élite criolla convierte al libro en un documento histórico imprescindible y en una herramienta de reflexión para los lectores del presente. La vigencia de sus observaciones demuestra que, aunque el contexto haya cambiado, la lucha contra la injusticia y la falsedad moral sigue siendo una tarea inacabada.




